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BBVA Research ha presentado en FEDA a los empresarios de Albacete su informe “Situación Castilla-La Mancha”

Martes, 19 Septiembre 2017
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Miguel Cardoso, economista jefe para España BBVA Research, Juan Carlos Hidalgo, director de la Territorial Centro de BBVA, y Artemio Pérez Alfaro, presidente de FEDA Miguel Cardoso, economista jefe para España BBVA Research, Juan Carlos Hidalgo, director de la Territorial Centro de BBVA, y Artemio Pérez Alfaro, presidente de FEDA

Estiman que en la región se crearán 34.000 puestos de trabajo hasta finales de 2018

Y el PIB de Castilla-La Mancha crecerá un 3,4% en 2017 y un 2,9% en 2018

BBVA Research confirma que el crecimiento de la economía castellano-manchega continuará tanto este año como el siguiente, para los que se prevé un aumento del PIB del 3,4% en 2017 y un 2,9% en 2018. Así lo indica el Servicio de Estudios de BBVA en su último informe ‘Situación Castilla-La Mancha’, presentado hoy por el economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso, y Juan Carlos Hidalgo, director de la Territorial Centro de BBVA. De cumplirse estas previsiones, podrían crearse unos 34.000 empleos en el bienio y la tasa de paro se reduciría hasta el 19,8% al final de 2018.

El informe “Situación Castilla-La Mancha” de BBVA Research ha sido presentado esta mañana a los empresarios de Albacete en el transcurso de un desayuno celebrado en la sede de FEDA en Albacete.

El informe ‘Situación Castilla-La Mancha’ apunta a que la economía de la región avanzó a un ritmo del 3,1% durante 2016. Este crecimiento se explica por el dinamismo de la demanda interna y el buen comportamiento del sector exterior. Por un lado, el mantenimiento de unos tipos de interés históricamente bajos y el aumento de la riqueza disponible de las familias, favorecido por un precio del petróleo relativamente bajo, impulsaron el crecimiento del consumo privado, que aumentó un 3,5% en 2016 (tres décimas por encima del conjunto de España). Además, también contribuyeron el aumento de la inversión, el avance de las exportaciones de bienes -apoyado especialmente en el sector de la alimentación- y de servicios turísticos.

Los datos disponibles en el inicio de 2017 apuntan a que el crecimiento se mantiene. En concreto, durante el primer semestre del año se estima que el PIB castellano-manchego podría haber aumentado a un ritmo medio del 0,9% trimestral, muy similar al del conjunto de la economía española. Por otro lado, el mercado laboral se mantiene dinámico, gracias a la aportación de la agricultura y el sector público. Con todo, la mejora del empleo fue heterogénea en la región.

Hacia delante, se espera que el ritmo de crecimiento de Castilla-La Mancha se sitúe en torno al 3,4% en 2017 y 2,9% en 2018, una décima por encima de lo esperado para el conjunto de España (3,3% y 2,8%, respectivamente). De cumplirse las previsiones, se completarían cuatro años consecutivos con un crecimiento promedio cercano al 3,1%, casi un punto por encima de la media observada desde 1981. La mejora del entorno exterior y la menor necesidad de aplicar ajustes en el sector público, junto con un contexto todavía favorable de la política monetaria, soportarán este avance del PIB.

34.000 empleos en el bienio 2017- 2018, con la tasa de paro por debajo del 20% al final del período

Las previsiones de crecimiento del PIB explican la evolución esperada del mercado laboral en la región para el bienio 2017-2018, con la creación de 34.000 empleos y la reducción de la tasa de paro hasta el 19,8% a finales del último año. Por otro lado, la combinación de un crecimiento del PIB algo superior al promedio nacional y un dinamismo demográfico menor provocarán que el PIB, tanto absoluto como per cápita, recupere el nivel precrisis en 2018.

En todo caso, aún si se cumplen estas previsiones, en diciembre de 2018 la tasa de desempleo se situará todavía más de 10 puntos porcentuales por encima de su nivel a comienzos de 2008.

La evolución del comercio global, el Brexit, la normalización de la política monetaria y la evolución del precio del petróleo, riesgos desde el exterior para la economía castellano-manchega

Si bien las previsiones para 2017 son positivas, persisten una serie de factores de riesgos externos e internos, aunque cada vez parecen tener menos impacto duradero.

En primer lugar, a nivel externo se mantienen las dudas en torno a las posibles medidas proteccionistas que puedan frenar la recuperación del comercio global. Es el caso de los cambios en la política de comercio exterior de EE.UU., y las negociaciones para la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Con respecto a este último punto, en el caso de Castilla-La Mancha, la exposición al Reino Unido está relativamente concentrada en el sector de la alimentación y se espera una incidencia menor de otros posibles efectos, como el impacto sobre el turismo. De hecho, según las estimaciones de BBVA Research, la elasticidad del PIB de esta región a las caídas del PIB británico es algo inferior a la media de las regiones españolas.

Por otro lado, la futura retirada de los estímulos monetarios por parte del BCE supone un riesgo importante a tener en cuenta, ya que podría limitar el consumo y la inversión en la economía española. Respecto a esto último, en Castilla-La Mancha, el impacto de un eventual aumento en los tipos de interés será menor que en otras comunidades.

Asimismo, el incremento en el precio del petróleo respecto a los mínimos alcanzados en 2016 podría restar competitividad a las empresas o reducir el poder adquisitivo de las familias. En particular, los impactos previstos en las distintas comunidades como consecuencia de este riesgo están relacionados, principalmente, con la dependencia energética del transporte y de la actividad productiva. Dado esto, se estima que ante una variación del 10% en el precio del crudo, el impacto para la economía de Castilla-La Mancha puede situarse en 0,4 puntos porcentuales en el año, una décima por encima de la media nacional.

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