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El desplome de la inversión y del consumo arrastran a España a la recesesión

Jueves, 29 Enero 2009
El descenso del 1,1% del PIB en el último trimestre certifica el grave deterioro
La economía española cerró 2008 en recesión, arrastrada por el desplome del consumo de los hogares y de la inversión. El Banco de España certifica en su último informe que el deterioro se intensificó en el cuarto trimestre del año a causa de la crisis financiera internacional, que tuvo un efecto demoledor sobre la confianza de los consumidores y empresas. El Producto Interior Bruto (PIB) cayó entre octubre y diciembre el 1,1% respecto del tercer trimestre -en el que había registrado ya un crecimiento intertrimestral negativo del 0,2%-, y el descenso fue del 0,8% comparado con los últimos tres meses de 2007. Al registrar dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, la economía rebasó la frontera de la recesión.
 
El Banco de España confirmó así la estimación que adelantaron a finales de año el propio organismo y el Gobierno. Con este cierre del año, la tasa de crecimiento del PIB en el conjunto de 2008 se habría situado en el 1,1%, cifra que considera «una sustancial desaceleración» con respecto al crecimiento del 3,7% registrado en 2007. Su estimación es incluso algo peor, una décima inferior, a lo esperado por el Gobierno. El pasado 16 de enero, el vicepresidente económico, Pedro Solbes, cifraba en el 1,2% el crecimiento anual del PIB en 2008 y una contracción del 1,6% para este año, durante la presentación del último cuadro macroeconómico.
 
El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicará el 12 de febrero un avance de la primera contabilidad nacional, y el 18 dará a conocer todos los detalles. El dato del INE, que cuenta para realizar sus cálculos con mucha más información, será el definitivo.
 
El Banco de España atribuye el pronunciado declive de la economía en 2008 a la «intensa ralentización» que sufrió la demanda interna, que contabiliza el consumo de los hogares y administraciones públicas y la inversión, y que registró un avance medio del 0,4%, frente al 4,2% de 2007. En este período, sólo el consumo público se mantuvo en niveles similares a los del año anterior. Por el lado de la oferta, el frenazo del gasto afectó a todas las ramas productivas, sobre todo a la industria y a la construcción. Eso intensificó la destrucción de empleo, sobre todo en el último cuatrimestre.
 
El bajón de la demanda en el conjunto del año no fue compensado por la aportación positiva al PIB del sector exterior -la primera desde 1997-, que fue del 0,7% frente a una merma del 0,8% en 2007. Los datos del trimestre en su comparación interanual son aún peores y confirman que la desaceleración se agudizó entre octubre y diciembre: la reducción de la demanda fue del 2,4%, y tampoco pudo ser compensada por el crecimiento de la contribución exterior, que amplió en nueve décimas su aportación, hasta alcanzar el 1,7%.
 
Pérdida de confianza
 
El organismo regulador cree que el componente que más contribuyó a la recesión fue la caída del consumo de los hogares, más incluso que el retroceso de la inversión en vivienda, que sufrió una caída cercana al 10%. La debilidad del consumo de las familias obedeció a la pérdida de confianza generada por la situación de los mercados internacionales, que para el consumidor se tradujo en un aumento del paro y la idea de pérdida de valor de su patrimonio -por el descenso del precio de la vivienda- y la caída de las cotizaciones bursátiles. También fue determinante la dificultad para acceder al crédito.
 
La entidad que gobierna Miguel Ángel Fernández Ordóñez cree que esos factores provocaron «una disminución del valor real de la riqueza de las familias» en un contexto de endurecimiento de las condiciones de financiación impuestas por los bancos. No obstante, señala que la renta de los hogares se benefició a partir del verano por la deducción de 400 euros en las retenciones del IRPF. Ese balón de oxígeno, junto con la bajada de los precios, propició una recuperación de la renta real en la segunda mitad del año.
 
La inversión continuó retrocediendo en 2008. En el caso de los bienes de equipo, los indicadores apuntan a una contracción intensa por el endurecimiento de las condiciones de financiación.
 
El Banco de España resume que la economía sufrió en 2008 un «ajuste muy severo», agravado por «excepcional inestabilidad» que vivió el sistema financiero mundial entre septiembre y octubre. El contrapunto, resalta, fue la «contundente respuesta» dada por gobiernos y bancos centrales, que adoptaron planes urgentes de apoyo en los ámbitos fiscal y financiero.
 
Fuente: laverdad.es
 
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